Mantenimiento
Invernaje: qué se le hace al motor antes de dejar el barco parado
Un motor náutico sufre más en cuatro meses de amarre sin tocar que en toda la temporada navegando. Esto es lo que se le hace, en qué orden y por qué el aceite se cambia antes de parar, no después.
Publicado el · 8 min de lectura · Jordi Serra Comas, responsable técnico
¿Qué es el invernaje de un motor náutico?
Es la preparación que se le hace al barco antes de dejarlo parado varios meses, y su objetivo no es que el motor descanse: es que no se estropee estando quieto. Un motor náutico sufre más en cuatro meses de amarre sin tocar que en toda la temporada navegando.
La razón es la sal, el agua y la condensación. Un motor parado con agua salada dentro del circuito se corroe; un depósito medio vacío condensa agua en las paredes; una batería descargada se sulfata. Nada de eso pasa por usar el barco, sino por no usarlo.
El aceite: se cambia antes de parar, no después
Es el punto que más gente hace al revés. El aceite usado lleva restos de combustión y agua en suspensión, y esos restos son ácidos. Dejarlos dentro del cárter cuatro meses es tener el motor marinando en algo que le ataca por dentro.
Por eso el cambio de aceite y de filtro se hace al terminar la temporada, no al empezarla. El motor pasa el invierno con aceite limpio y en primavera está listo para salir.
Y se hace con el motor caliente, para que el aceite salga fluido y arrastre lo que hay en suspensión. Vaciar en frío deja la mitad de la porquería dentro.
El circuito de agua: la parte que más averías evita
El agua salada que queda dentro del intercambiador y del circuito es lo que más destrozos causa durante la parada. Se vacía, se enjuaga con agua dulce y, según el caso, se deja el circuito protegido con anticongelante adecuado.
Esto es aún más importante si el barco queda en seco y expuesto a heladas. Aquí en la costa no es lo habitual, pero un barco varado en el interior o en una zona fría con agua dentro del bloque tiene un riesgo real de rotura por congelación.
Aprovechando que se abre el circuito, se revisa el impulsor. Las palas de goma quedan deformadas si pasan meses comprimidas en la misma posición, y luego bombean mal. En muchos casos lo razonable es sacarlo, revisarlo y montarlo nuevo en la puesta a punto.
Combustible: lleno, no vacío
Es contraintuitivo pero es así. Un depósito medio vacío tiene aire, y ese aire condensa humedad en las paredes cada vez que cambia la temperatura. Esa agua acaba en el fondo, que es justo de donde aspira el motor.
Dejar el depósito lleno reduce el volumen de aire y, con él, la condensación. Y en diésel conviene además tratar el combustible antes de la parada, porque el agua acumulada es el caldo de cultivo de la contaminación microbiana que tanto trabajo da al empezar la temporada.
Lo explicamos con detalle en el artículo sobre diésel contaminado y agua en el depósito, que es la avería que más barcos deja parados en junio.
Ánodos, correas y lo que se revisa de paso
El invernaje es el momento natural para mirar todo lo que durante la temporada da pereza. Los ánodos, que si están consumidos más de la mitad hay que cambiarlos. Las correas, que se revisan de tensión y de estado. Los manguitos y las abrazaderas, donde aparecen las fugas pequeñas. Y el estado general de la estanqueidad.
También es cuando conviene planificar la varada y el antifouling, si toca. Hacer las dos cosas seguidas ahorra una manipulación del barco.
La batería, que es lo que más veces deja el barco parado en junio
Una batería descargada durante meses se sulfata y ya no recupera capacidad. Es la causa más frecuente de que un barco no arranque el primer día de temporada, y la más fácil de evitar.
Hay dos opciones válidas. Desconectarla y sacarla del barco, guardándola cargada y en un sitio fresco y seco, con alguna recarga durante el invierno. O dejarla puesta con un mantenedor de carga si el amarre tiene corriente.
Lo que no funciona es dejarla conectada sin corriente: los consumos parásitos del barco la vacían en semanas.
¿Y la puesta a punto de primavera?
Si el invernaje se hizo bien, la puesta a punto es corta: montar la batería, revisar el impulsor, comprobar niveles, purgar si hace falta y una prueba de mar en carga para verificar temperatura, presión y revoluciones.
Esa prueba en carga es la parte que más se salta y la que de verdad confirma que el motor está bien. Un motor puede arrancar perfectamente en el amarre y calentarse a los veinte minutos de navegación, y eso solo se detecta navegando.
Un consejo de agenda: en octubre y noviembre entramos casi el mismo día; en junio la espera se alarga. Quien reserva al cerrar temporada empieza la siguiente sin colas.
Preguntas frecuentes
¿Cuándo se cambia el aceite, antes o después del invierno?
Antes de parar. El aceite usado lleva restos ácidos de la combustión y agua en suspensión, y dejarlos cuatro meses dentro del cárter ataca el motor por dentro.
Se hace además con el motor caliente, para que salga fluido y arrastre lo que hay en suspensión.
¿Hay que vaciar el agua del circuito de refrigeración?
Sí, y es lo que más averías evita. El agua salada que queda dentro del intercambiador corroe durante toda la parada.
Se vacía, se enjuaga con agua dulce y, según el caso, se deja el circuito protegido. En zonas con riesgo de helada es imprescindible.
¿El depósito se deja lleno o vacío para el invierno?
Lleno. Un depósito medio vacío tiene aire, y ese aire condensa humedad en las paredes cada vez que cambia la temperatura. Esa agua acaba en el fondo, justo donde aspira el motor.
En diésel conviene además tratar el combustible antes de la parada larga.
¿Qué hago con la batería?
Desconectarla y sacarla del barco, guardándola cargada en sitio fresco y seco con alguna recarga durante el invierno, o dejarla con un mantenedor de carga si el amarre tiene corriente.
Lo que no funciona es dejarla conectada sin corriente: los consumos parásitos la vacían en semanas y se sulfata.
¿Hace falta prueba de mar en la puesta a punto?
Sí, y es la parte que más se salta. Un motor puede arrancar perfectamente en el amarre y calentarse a los veinte minutos de navegación.
La prueba en carga es la única forma de verificar temperatura, presión y revoluciones en condiciones reales.